La Facultad de Administración cuenta con cinco bares y ninguno cumple con las normas de salud.
“LA MADRINA” CON HIGIENE A MEDIAS
El restaurant la Madrina, administrado por Orcar Belduma es el más grande y concurrido de todos; cuenta con doce mesas, cada una con manteles limpios, y expenden comidas rápidas y criollas. Una mirada al interior de la cocina deja al descubierto el desorden, la basura depositada en saquillos rodeados de moscas, mientras en un sartén hierve un aceite oscuro por haber sido reutilizado tantas veces, lo cual es peligroso para la salud. Oscar Belduma aseguró que “todos los días cambia el aceite”. La señora que labora en la cocina no tiene la indumentaria ni los implementos adecuados: Los platos no son esterilizadas, se lavan en agua de la llave, sólo hierven los cubiertos. “Los vasos que utilizamos son descartables”, aseguró Belduma, quien se mostró un tanto nervioso no pudo explicar por què no cuenta con los permisos de salud. “No lo tengo yo, lo tiene la Aurelia Granda, dueña del bar”. Dijo. El agua que utilizan para elaborar los jugos es de bidón y para cocinar de la llave.
Armando, estudiante del Segundo año de Comercio Internacional, dijo que “la atención de el lugar es más o menos, pero debería ser mejor, me siento incómodo en este bar porque está en medio de dos baterías de servicios higiénicos”.
“DON PEPE” NO ORDENA LA COCINA” está ubicado entre la Facultad de Administración y la de Ciencias Sociales, en un local estrecho con la cocina a la vista de los clientes, lo cual es bueno para ver cómo cocinan los alimentos, justamente se la observó desordenada y con poca higiene. El agua que utilizan permanece almacenada en tanques. José Gorotiza, dueño del local, aseguró que la desinfectan con cloro y que para los jugos utilizan agua de bidón. Reconoció que no esterilizan las vajillas y que sólo hierven los cubiertos. Ninguna de las tres cocineras utilizan mandil, pero tienen el cabello recogido y las uñas limpias. La basura es depositada en fundas y colocada en recipientes ubicados a unos metros del lugar. Un estudiante de Ciencias Sociales, que no quiso dar su nombre, dijo que “está conforme con el servicio de este local”.
EN LA “PICANTERÍA” RONDAN LAS MOSCAS está ubicado junto al Bar Don Pepe, es pequeño y la cocina estrecha, en cuyo interior se observa desorden y desaseo. Aquí ofrecen solo comida criolla. La cocinera aseguró que esterilizan las vajillas y cubiertos con agua caliente. Las ollas están aglomeradas en la repisa bajo el mesón, el lavadero de platos está dañado y utilizan una bandeja para lavar los platos, las moscas revolotean en la cocina y sobre las mesas. Las personas de cocina no utilizan vestimenta.
El aceite que estaba hirviendo tenía color oscuro, el agua que utilizan para cocinar es de la llave y para los jugos hervida, aseguraron. Los platos sucios están amontonados en una bandeja con agua. Los cables de electricidad están a la vista; la basura junto a la refrigeradora en una funda. En la parte posterior hay posas de agua.
EN EL SIN NOMBRE LLEGA EL OLOR DEL BAÑO esta ubicado junto a los sanitarios de la Facultad de Ciencia Sociales, donde el mal olor llega al lugar. La cocina esta a la vista en completo desorden, reutilizan el aceite. No tienen lavadero de platos, utilizan lavacaras y el agua la recogen de una manguera que está conectada al baño. “Las vajillas y cubiertos si se esterilizan y utilizamos vasos descartables” dijo la cocinera quien no quiso dar su nombre. El piso del baño es sucio y las moscas rondan pues la basura está en un saquillo junto a la cocina, junto a la entrada de la cocina se a formado una posa de agua porque es el desague del lavaplatos.
Para cocinar se usa agua de la manguera y para los jugos también pero esta es hervida. Las cocineras no utilizan gorro pero llevan el cabello recogido, utilizan mandil y sus uñas están limpias. Un estudiante de la Facultad de Ciencias Sociales del Segundo año de Psicología dijo que “la atención no es tan buena y la comida tampoco, las personas que atienden son poco amables”.
EN LOS OTROS LA SITUACIÓN NO CAMBIA
Permanecen cerrados durante el dìa uno se llama El Ingeniero y el otro no tiene nombre, pero tampoco cuentan con permisos de salud y las condiciones en que preparan los alimentos son deplorables.
